El Supremo anula así una sentencia previa, del 28 de febrero de este mismo año, en la que aliviaba a la banca y cargaba a los clientes con este gasto. La sentencia anula un artículo del reglamento del impuesto que establecía que el prestatario es el sujeto pasivo del impuesto.
La decisión cuenta con un voto particular discrepante, emitido por el magistrado Dimitry Berberoff, que postula el mantenimiento de la jurisprudencia anterior, y otro concurrente, del magistrado Nicolás Maurandi, que considera que la sentencia debió incidir en la existencia de dos impuestos en el de actos jurídicos documentados y en el principio de capacidad económica previsto en el artículo 31 de la Constitución.