Según la sentencia, la acusada, Eulalia, ofrecía servicios de tarotista, adivinación, eliminación de energías negativas, y se publicitaba en prensa y televisión, bajo el nombre de Cristal. La víctima, motivado por la necesidad de encontrar un trabajo, decidió acudir a su consulta
Allí, ofreciéndole rituales esotéricos, consiguió que el hombre le realizase diferentes pagos , joyas e incluso las escrituras de unas parcelas de garajes. El importe total probado percibido sin contar las joyas, fue de 22.600 euros. Parte de ese dinero era de los padres del hombre, y también de su mujer, puesto que formaban una sociedad de gananciales.