
¿Podemos vivir sin estar permanentemente conectados? La evolución de las tecnologías nos ha permitido el acceso inmediato a prácticamente todo tipo de contenido y procesos. Esta inmediatez, que ha acabado convirtiéndose en una necesidad, no solo se ha colado en nuestras vidas privadas, sino que también forma parte esencial del mundo profesional.
Vivimos en un mundo donde la conexión es constante, pero la desconexión es una habilidad en peligro de extinción. Por eso, este 5 de marzo, en el Día de la Desconexión Digital, nos detenemos a reflexionar sobre el impacto de la tecnología en nuestras vidas y la necesidad de recuperar el equilibrio.
Por desconexión digital se entiende el derecho de toda la persona trabajadora al descanso fuera de su horario y jornada laboral. Es decir, es el derecho que ampara a toda persona trabajadora a poder no estar pendiente en su tiempo de descanso (incluidas las vacaciones) del correo electrónico, del teléfono, etc. y evitar con ello situaciones de fatiga tecnológica y/o situaciones de estrés, ansiedad y/o “burn out”. Este derecho engloba, además, la imposibilidad de despedir y/o sancionar a cualquier persona trabajadora por reivindicar su derecho al descanso; está jurídicamente protegido cualquier despido tendente a represaliar a una persona trabajadora que ha hecho valer su derecho al descanso, por ejemplo, habiéndose negado a contestar un correo fuera de su horario y en tiempo de descanso.