Vecinos de Uretamendi en lucha por un ascensor: «Llevamos así más de 5 años»

Esta problemática lleva a algunos vecinos a subir más de 85 escalones para llegar a su casa o dar un rodeo largo
Los vecinos tienen que subir un tramo de escaleras para poder acceder al portal. / Radio Nervión

Los vecinos de Uretamendi llevan más de cinco años luchando para instalar un ascensor a cota cero que les permita acceder a sus domicilios sin tener que subir interminables escaleras. Sin embargo, la oposición del obispado mantiene bloqueada la obra.

Un conflicto burocrático interminable

El principal obstáculo radica en que los bajos del edificio pertenecen a la Iglesia, aunque no se realizan allí prácticas religiosas ni culto según los propios vecinos. A pesar de ello, el obispado pone trabas al proyecto.

La idea propuesta contempla colocar el portal a cota cero cerca de la puerta actual de la parroquia, moviendo la entrada de esta unos metros y habilitando un pasillo que conecte con el ascensor.

El último argumento fue que «el foso queda muy bajo» y hay problemas con la altura, ya que está desnivelado y por un lado no llega al mínimo que pide el obispado.

Sin respuesta

Los vecinos afirman que han intentado contactar repetidamente con el obispado para buscar una solución, pero no han obtenido respuesta. Según fuentes cercanas a la diócesis, es responsabilidad de los vecinos solicitar una reunión para dialogar. Sin embargo, el administrador de la comunidad ha intentado varias veces establecer contacto sin éxito. En Radio Nervión hemos hablado con el obispado y nos han manifestado que «están en contacto permanente con la comunidad» y que «lamentan los malentendidos», alegando que hay un encuentro pendiente y que no ponen trabas.

Alternativas insuficientes

Actualmente, la forma más directa de llegar al portal es subir un tramos largo de escaleras desde la calle más luego las propias del portal hasta sus domicilios. Los residentes, en su mayoría personas mayores, y un vecino con esclerosis múltiple, con serias dificultades para caminar, ven como cada día les es más difícil acceder a sus casas.

La única alternativa para los vecinos es evitar las escaleras utilizando una cuesta que requiere desplazarse varios metros y dar un rodeo considerable. «Tenemos que pasar por detrás de estas viviendas e ir hasta el portal al otro lado. Eso o subir 85 escaleras hasta mi casa«, denuncian.

Mientras tanto, la Iglesia posee una entreplanta en desuso que antiguamente funcionó como sede social. Según los vecinos, la Iglesia pretende construir viviendas en ese espacio y ha solicitado abrir los patios de las comunidades para que entre luz en esas futuras viviendas.

Los residentes de Uretamendi siguen esperando una solución que les permita vivir dignamente y con la accesibilidad que tanto necesitan.


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