Los okupas se marchan de un piso de Usansolo, entre otros, por la presión ciudadana

José Mari, "el Telero", muy conocido en el pueblo, agradece todo el apoyo recibido
Vivienda okupada. / José Mari Anza

En Usansolo no se habla de otra cosa estos días: «Los okupas han entrado en el piso de José Mari, el Telero«. Esta es la frase que más se ha repetido esta semana en esta localidad vizcaína. Y es que el domingo, José Mari Anza, se dio cuenta de que algo no iba bien en una vivienda de su propiedad, heredada de sus padres, y que durante años empleó como almacén de su negocio de tejidos. «El domingo quise entrar en el piso y vi que la cerradura estaba cambiada. Además, la ventana de la cocina, que da a un patio, estaba tapada con cartones, y yo nunca la tengo así». Los vecinos del inmueble no habían visto nada raro, pero había gente en su piso, ubicado en el número 5 de la calle Ander Deuna.

La Ertzaintza se personó en el lugar, llamaron en varias ocasiones a la puerta pero nadie les contestó. A pesar de ello, en algunos momentos sí que se oían voces. Fue entonces cuando se puso en marcha la maquinaria ciudadana. «Dos chicas del pueblo, Susana e Idoia me han ayudado mucho. Comenzaron a movilizar al pueblo para convocar concentraciones cada tarde frente a la casa». Así el lunes, aunque aún no contaban con el permiso expreso, varios vecinos decidieron plantarse en frente del portal. Con aplausos y gritos de «Okupas kanpora», pidieron que se fueran.

Ya por la noche, una vecina avisó a José Mari de que la puerta de su piso estaba abierta y había luz en el interior. Cuando llegaron los agentes de la Ertzaintza comprobaron que no había nadie y que los okupas habían removido toda la casa, una vivienda, eso sí, que no tiene muebles, ya que se ha utilizado como almacén.

¿Quienes eran los okupas?

Según José Mari, «se trata de un grupo de jóvenes magrebíes, de entre 20 y 25 años, que por su edad ya no pueden estar en los centros de acogida de menores. Además, esta es una situación que lleva tiempo ocurriendo en otros municipios cercanos, como Lemona o Bedia«. Precisamente este no es el único caso en Usansolo. Tras lo que le ha pasado a José Mari, ha sabido que otra vecina del pueblo también ha sufrido la okupación de un caserío que era de sus padres. También se han marchado.

Tanto José Mari como la otra persona afectada, ya han reforzado la seguridad en estas viviendas y, entre otros, han puesto más y mejores cerraduras.

Futura nueva ley frente a la okupación

La okupación es, sin duda, un problema que preocupa y mucho a la ciudadanía. Tanto es así, que el Congreso ha dado esta semana un primer paso para tramitar una ley que acelere los desahucios y los desalojos de okupas en un plazo de 48 horas. La Cámara Baja ha dado luz verde a la toma en consideración de una proposición presentada por Juntsa la que han sumado sus apoyos PSOE y PP.

Imagen de la segunda vivienda okupada en Usansolo


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