
El 41,2% de las familias de Euskadi considera que su situación económica ha empeorado en los últimos tres años, según datos de Eustat. Esta percepción ha aumentado 11,9 puntos respecto a 2019, reflejando un deterioro notable en la sensación de bienestar económico. En el lado opuesto, solo el 16% de las familias percibe que su economía ha mejorado, mientras que el 42,9% considera que su situación se ha mantenido estable.
El impacto económico también se traduce en el aumento de los hogares que enfrentan restricciones económicas, que alcanzan ya al 29,5% de las familias, un incremento respecto a 2019. Las limitaciones más comunes afectan a los gastos en ocio (77,7%), seguidas de la compra de ropa y calzado (56,4%) y el gasto en alimentación y equipamiento del hogar (ambos con el 42%). Las restricciones en cuidados médicos son menos frecuentes, pero aún afectan al 16,2% de los hogares.
Entorno y problemas sociales
En cuanto al entorno físico, el 57,4% de las familias valora su entorno como saludable, aunque este porcentaje es el más bajo registrado desde 2009, lo que indica una creciente preocupación por el deterioro del entorno. En este sentido, el 39,8% de las familias señala que sufre molestias por ruidos, humos u olores, un aumento de 7,7 puntos respecto a 2019.
Los problemas sociales también se han intensificado. En 2024, el 20% de las familias manifiesta preocupaciones por cuestiones de seguridad ciudadana, como robos o agresiones, una cifra que se mantiene estable respecto a 2014, pero que supone un aumento de 4 puntos respecto a 2019. Además, la percepción de la mendicidad ha aumentado 11 puntos y la del consumo de drogas, 11,6 puntos, en comparación con 2019.