
Nagore Robles Gutiérrez es una reconocida presentadora y colaboradora de televisión española. Tras su participación en la edición de 2009 de Gran Hermano 11, comenzó a hacerse muy conocida. Este reality show fue el trampolín que la catapultó al mundo de la televisión, y desde entonces ha sido una figura constante en diversos programas, consolidando su carrera principalmente en el grupo Mediaset España. Con el tiempo, ha sabido ganarse el cariño de la audiencia gracias a su carisma, cercanía y capacidad para conectar con el público.
Además de su faceta profesional, Nagore ha compartido varios momentos personales que han dejado una huella en su vida y en su manera de ver el mundo. En su participación en Bake Off, el popular programa de repostería, la presentadora hizo una emotiva reflexión sobre su infancia, la cual compartió a través de un pastel que ella misma elaboró. En un momento del programa, recordó cómo su niñez estuvo marcada por ciertos momentos difíciles en casa, algo que la llevó a buscar consuelo y refugio en personas cercanas.
Un apoyo fundamental para Nagore
«Cuando en mi casa las cosas se ponían complicadas, utilizaba como señal el interruptor de la luz con mi profesora y me hacía señales para que fuera a su casa a cobijarme».
Esta historia de Nagore me ha roto. ¡Por todas esas profesoras, educadores y profesionales que están… pic.twitter.com/bclwzfXwba
— El Chico Comenta (@ElChicoComenta) March 25, 2025
Nagore relató con nostalgia y emoción que, en aquellos días complicados, tenía una vecina que también era profesora, quien se convirtió en un apoyo fundamental para ella. La presentadora explicó que, cuando las situaciones en su hogar se ponían tensas o difíciles, encontraba en su vecina un espacio de seguridad. «Usaba el interruptor de la luz como una señal», explicó, «una forma de comunicarme con ella, para que supiera que necesitaba ir a su casa y encontrar allí un lugar de cobijo». Esta vecina no solo le ofreció un refugio físico, sino también un abrazo emocional que Nagore tanto necesitaba en esos momentos de vulnerabilidad.
A pesar de que sus padres pensaban que iba a estudiar, en realidad lo que Nagore buscaba era ese consuelo y apoyo emocional. «Yo les decía a mis padres que iba a estudiar con ella, y aunque me dejaban ir, lo que realmente buscaba era sentirme escuchada y arropada», confesó Nagore, visiblemente conmovida al recordar esos momentos. La figura de su profesora se convirtió en un pilar fundamental en su vida, alguien en quien podía confiar y que, sin saberlo, desempeñó un papel crucial en su desarrollo emocional. «Ella fue una persona muy importante en mi vida», concluyó Nagore, dejando claro el impacto que esa figura tuvo en su crecimiento personal y emocional.